jueves, 26 de agosto de 2010

LA AVINGUDA DE LA LLUM

Quizás la Aurorita pueda recordar que alguna vez fuimos a la Avenida de la Luz, se trata de un paseo subterráneo que existe en el subsuelo de la calle Pelayo, entra la Plaza de Catalunya y la de Universitat y calle Vergara, en aquellos tiempos, sobre el año 1971 o así, habían muchas tiendas de todo, relojerías, librerías, perfumerías, el cine Avenida, y una granja donde podías degustar algún refresco o café con leche y una especie de galleta que se elaboraba "in situ", que se llamaba "pampers", era una especie de gofre actual, que cuando había ido yo con mis padres en mi niñez, acostumbrábamos a acompañar con un vaso de vino tinto un poco dulce que brotaba continuamente de un pellejo de vino que llevaba al hombro un maniquí que parecía un baturro. Ya hace bastantes años que se cerró y creo que ahora están allí, algunas dependencias del Metro pero no estoy seguro.

Nota final........hoy sábado 28, he ido a Terrassa a casa de mi hija Aurora y comentando sobre ésta entrada, no solo recuerda nuestras visitas a la Avenida de la Luz, sino que me ha aclarado que el vino que brotaba del pellejo del "baturro" (o no), era Montroy Massana, porque éste era el nombre que había en la bota donde caía el preciado líquido.........ya véis ! !, tal como dice mi primo Josep, la familia Torrents, tenemos una memoria elefantística ¿ o no ? y yastá.

4 comentarios:

Noelia Martí dijo...

Curioso....no tenía ni idea de la existencia de esas galerías subterráneas; le preguntaré a mi padre, ya que yo a principios de los 70 ni existía.

Saludos.

Aurora dijo...

Pues sí, lo recuerdo como un sitio oscuro, a pesar de su nombre, y muy decadente... pero me gustaban mucho las pampers y me flipaba el muñeco del vio en la bota!!

Siscu dijo...

Y tanto que me acuerdo !
Casi cada sábado pasábamos por ahí y lo recuerdo perfectamente: las tiendecillas, los pampers y el cine Avenida. Por cierto, Loquillo le dedicó una canción que se llama, como no, Avenida de la luz

gabriel castillo dijo...

Como han pasado los años
Gracías Francisco,por recordarme estás vivencias de mi infancia