miércoles, 2 de abril de 2008

FILOSOFÍAS DIFUSAS

Ya es la tercera vez que intento empezar mi blog y como no hay manera de conseguirlo, hago caso de mi hija Aurora y lo voy a copiar en un documento Word para luego (supongo que con ayuda) ponerlo en el susodicho....ya estoy cansado de repetir tantas veces la historia y espero que sea la última.
Bueno, decía que como consecuencia de mi antigua afición a todo lo relacionado con trenes y electrónica, recuerdo el día que pasando por la plaza de Las Glorias ví pasar una unidad eléctrica 600,de las primeras recibidas por Renfe y procedente de Suiza, pues las primera fueron fabricadas allí por Schlinder (actualmente son las 436) y como por casualidad llevaba la cámara de fotos FOWELL que recientemente me habían comprado mis padres, pues le hice la foto que adjunto, sería aproximadamente sobre el año 1959 y como se puede observar todavía no tenía pantógrafos de toma corriente por lo que iba arrastrada por una máquina de vapor a la que desgraciadamente no hice foto.
Esta debía ser una de las primeras unidades recepcionadas para sustituir a las míticas “pingüinos” que circulaban en la línea de Barcelona a Ripoll y de Barcelona a Mataró todavía a una tensión de 1500 voltios. Como éstas nuevas unidades eran para trabajar a 3000 voltios que era la tensión adoptada por Renfe para todas las electrificaciones, ocurrió que al principio tuvieron que trabajar a “media tensión” aunque duró poco y finalmente al convertirse todas las cercanías de Barcelona y Madrid a esta tensión, las unidades 432 (pingüinos) juntamente con todas las locomotoras que trabajaban a 1500 voltios fueron trasladadas al Pais Vasco y Navarra donde todavía subsistió dicha tensión durante bastantes años obligando a los aficionados que quisieran hacer alguna foto, a hacer una buena excursión para hacerla.
Relacionado con éstas unidades, tengo una historia muy interesante para mí, ocurrida alrededor del año 1966 cuando estaba en Productos Ara y entró a trabajar en la empresa un maquinista de Renfe con el cual tuvimos varias conversaciones relacionadas con su oficio y que era la afición nº 1 mía. Me dijo si quería acompañarle un día en uno de sus habituales servicios de cercanías que me enseñaría el automotor por dentro y por fuera, en fin que acepté encantado y un día salimos de la Estación de Francia en un tren tranvía con destino Vilanova, a la ida yo estuve a su lado en la cabina de conducción observando todos los instrumentos de medida que indicaban la intensidad consumida por los motores (el amperímetro), la velocidad (el teloc), y los manómetros que indicaban la presión del aire comprimido de reserva y la que se aplicaba a los frenos en el momento final del frenado, ya que aunque estos trenes disponían del frenado eléctrico o de recuperación de energía, que consistía en convertir en dinamos los motores de tracción lo que producía una corriente que se devolvía a la catenaria siempre que estuviese receptiva (o sea que hubieran mas trenes en el mismo tramo que pudieran consumir dicha energía), el freno eléctrico, también llamado reostático era muy eficaz con velocidades de hasta unos 20 Km. por hora, por debajo de la cual ya se tenía que pasar al freno de aire, bueno....me fijaba en esto y en la manera de conducir y llegados a Vilanova me enseñó los cofres de relés y todo lo relacionado con la electricidad que tenía el tren. A la vuelta me dijo que me sentara yo de conductor y así lo hice, lo llevé desde Vilanova hasta el Paseo de Gracia parando en todas las estaciones con el tren cargado al máximo porque eran unas fechas calurosas con mucha gente que iba a la playa. En aquellas fechas la salida del tren la daba el jefe de estación con un banderín y tocando un pito y si que me pareció que se extrañaba un poco al ver un conductor que no conocía, pero nada, yo cerraba las puertas, tocaba el silbato y arrancaba el tren al cual ponía a 120 Km. por hora que era la velocidad máxima autorizada y que se conseguía sin aparente esfuerzo por la maravillosa máquina que tenía entre las manos.
Ahora voy a poner la cabina de conducción de una 600 en la que se pueden observar todos los instrumentos indicadores y el volante de regulación de velocidad.
Naturalmente que ésta fotografía no es mía sino que la he sacado de Internet que es verdaderamente una gran enciclopedia donde encuentras todo lo que buscas, es estupendo. Bueno.....esta historia ya la he contado más de una vez, pero ahora está mas completita, ah! y no cuento que un momento me olvidé de pulsar el dispositivo de “hombre muerto” y si no llega a verlo mi amigo, el tren se habría parado.....pero no ¡Vaya! si ya lo he contado y decía que no lo iba contar..................
De momento voy a dejarlo así y si se me ocurren mas chorradillas ya las iré contando.