sábado, 5 de abril de 2008

APRENDIZ ACONGOJADO

APRENDIZ ACONGOJADO

Para que veáis que no sólo de trenes vive ÉL....voy a contar una cosa que me pasó en Talleres Botey cuando yo era aprendiz, pues aunque ya he contado muchas cosas laborales, esta todavía no y parece mentira como corre la memoria para recordar cosas antiguas y en cambio de todo lo reciente.......necesito que mi hijo me fabrique una agenda para ir apuntando cosas.
La fábrica de Talleres Botey era un edificio de dos plantas y en la planta baja estaban las máquinas y es donde se trabajaba toda la mecánica y el montaje de la parte eléctrica, en el primer piso estaban las oficinas, el almacén y la sección de bobinados donde habían tres máquinas bobinadoras muy grandes, tener en cuenta que los secundarios de los transformadores de los aparatos para galvanoplastia, algunos daban 500 o mas amperios (hicimos uno de 2000 amperios) y la sección de los cables era enorme, se acostumbraban a hacer no con hilo sino con unas pletinas de cobre que se iban arrollando de cuatro en cuatro (o mas) en el rectángulo de madera que servía para darle la forma adecuada, menos mal que no tenían muchas espiras porque aunque la intensidad era mucha (los amperios) el voltaje era bastante bajo, unos 12 voltios, pero aunque solo fueran 10 espiras calculad la fuerza que tenia que hacer la máquina para doblar cuatro o mas pletinas de cobre de 50 mm de ancho por 2 mm de grueso agrupadas una encima de otra, los primarios siempre eran con hilo aislado con dos capas de algodón y claro, tenían muchas mas espiras relacionadas con el voltaje de la línea. (vaya rollo.....me he quedado descansado). En la planta de arriba o sea el terrado había un cuarto que servía para cortar la chapa magnética para hacer los núcleos. Había tres clases de chapa una era la M, otra la P y había otra de mucha más calidad que llamábamos de grano orientado que servía para hacer los transformadores de mas compromiso, la mas barata era la M. había una cizalla MANUAL que siempre se usaba entre dos operarios, uno colocaba la chapa hasta el tope que se había fijado y el otro bajaba la cizalla y hacía el corte, recuerdo el día que yo estaba en el terrado, no me acuerdo que hacía pero en un momento dado oí un grito, al entrar en el cuarto ví la desgracia ocurrida....................... le había cortado el dedo pulgar y el que se estaba desmayando era el pobre que cortaba, rápidamente cogimos un taxi para ir al Asepeyo y me tocó acompañarle a mí pero antes tuve que subir al terrado para recoger el dedo y llevarlo a la Mutua, aunque no se le pudo implantar......hoy día seguramente que si que se lo podrían hacer. Me acuerdo que cogí el dedo y lo envolví en un pañuelo, yo no sé, pero no recuerdo si en aquellas fechas existían las bolsas de plástico, creo que no. Del Asepeyo se lo llevaron en una ambulancia a un hospital y yo me fui al taller. Es una historia un poco chunga pero.........

1 comentario:

Aurora dijo...

Chunga, chunga!!
No lo sabía, papa! Vaya con los dedos!
Es curioso que tu padre perdió un dedo por su oficio de carpintero y tu hermano también perdió un trozo de dedo con un torno.
Por cierto... sabes qué dedo perdió l'avi? Y qué dedo se lastimó el tío Jordi? A ver si es el mismo, por Dios!!